Acción calmante y protectora ejercida por las algas rojas y pardas, frente a la agresión de los alisadores capilares

Las algas marinas, en general, son ricas fuentes de componentes inorgánicos y orgánicos de interés cosmético tales como sales minerales, compuestos iodados, microelementos, proteínas, hidratos de carbono, aminoácidos, ácidos orgánicos y vitaminas.

La combinación de algas rojas y pardas: hypnea musciformis, gellidiela acerosa y sargassum filipéndula, genera un valiosísimo activo marino, formulado para conseguir el máximo efecto sobre la piel.

Ciertos tratamientos proporcionan la combinación de biopolímeros polielectrolíticos en condiciones especiales para que su estructura original sea preservada, lo que conlleva un alto nivel de conservación de la actividad biológica. Durante este proceso se extraen azúcares, proteínas, vitaminas, ácidos orgánicos, sales minerales y microelementos. Estos, aunque se presenten baja concentración, actúan sinérgicamente en asociación con los biopolímeros.

La capacidad de formar películas hidratantes se debe a la combinación de biopolímeros de ácido urónico con polímeros de fucosa, altamente higroscópicos y con poliglucóxidos sulfatados, los cuales asocian bien en términos de proteínas que son poderosamente capaces de formar películas.

Las interacciones iónicas entre los grupos de los poliglucóxidos sulfatados y los radicales libres de la piel confieren a este ingrediente activo alta afinidad cutánea y la capacidad de formación de una capa protectora, generando una óptima actuación sensorial, suavidad, hidratación y acción reafirmante en la piel.

Estudios utilizando voluntarias con edades comprendidas entre los 20 y los 50 años, las cuales lavaron en condicones controladas partes seleccionados de su antrebrazo con amonio tioglicolato (como podemos observar en la figura I), seguido de una anlásis de eritema, mostraron que la adición de tan sólo un 0,8% de ingrediente activo con algas marinas resultó en una reducción del 18% del eritema formado, confirmando así la acción calmante del ingrediente.

Figura I – Eritema formado después de varios lavados con una solución de amonio tioglicolato (ATi) y amonio tioglicolato junto con el ingrediente activo de las algas marinas (SH) ambos al 5%.

La gran afinidad de la red hidratante con las proteínas del pelo ayuda a reparar las cutículas dañadas por agentes químicos, físicos o por la acción mecánica, recuperando el brillo y el equilibrio natural del cabello. Además, también protege y alivia la piel de las irritaciones cutáneas causadas por la acción de componentes químicos agresivos en fórmulas cosméticas, tales como espumas de afeitar, jabones líquidos, baños de espuma, decolorantes capilares, alisadores del cabello a base de tioglicolatos o carbonato de guanidina (conforme podemos observar en el gráfico I), cremas depilatorias y muchos otros. Su uso en jabones además de proteger la piel de hidrataciones causadas por los tensioactivos (como podemos observar en el gráfico II), mantiene la integridad de la barrera cutánea, evitando la perdida de agua transepidermal en la piel sensible.

Gráfico I – Reducción de la irritación del cuero cabelludo causada por alisadores.

 

Gráfico II – Protección contra la irritación causada por tensioactivos.

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